Miedos que puede tener el paciente al iniciar la terapia

Son muchas las personas que quieren iniciar el proceso de terapia, y aunque con sentimientos encontrados de ilusión por empezar el proceso y  ocuparse de las dificultades, a la vez surgen miedos que nos hacen mantenernos en la zona de seguridad que tan bien conocemos, por lo que es muy frecuente que nos encontremos aplazando la decisión o encontrando evasivas para finalmente no llevarlo a cabo, y es que, desde que aparece la idea de acudir a terapia hasta que lo ponemos en práctica, recorremos un camino de emociones y dudas totalmente habitual.

¿Cuáles son las dificultades más comunes que atraviesan algunas personas a la hora de iniciar sus procesos terapéuticos?

  • Puede aparecer miedo a hacer consciente lo que la persona lleva tantos años intentando apagar, el miedo de la persona a la idea de no poder gestionar todas las emociones que van a aparecer en el momento y el temor al desbordamiento, en este miedo hay que tener en cuenta que un proceso terapéutico respetuoso va a tener en cuenta los ritmos del paciente para garantizar el mayor bienestar e integración posible.

 

  • Muy ligado, puede aparecer el miedo a sentirse vulnerable o “débil” por esas emociones y sentimientos que aparecen, y es que precisamente el punto de explorar el mundo interno es lo que nos hace enriquecernos y aprender de nosotros mismos, no solo aprender a gestionar las dificultades sino también, alinearte y comprender qué momentos influyeron más o menos en tu experiencia vital y poder hacernos cargo de una forma más respetuosa, acompañada, consciente y amable.

 

  •  También es frecuente que aparezca el sentimiento de vergüenza, incluso el ocultar o esconder que se está acudiendo a terapia. A menudo, nos planteamos la idea de mejorar nuestra salud tanto física como mental. No obstante, en ciertas ocasiones es un estigma el hecho de acudir a terapia para resolver el problema o el deseo de mejorar nuestra salud porque significaría que “tenemos un problema”.

 

  • El miedo a no tener el apoyo por parte de familiares ya que acudir a terapia implica reconocer que te estás enfrentando a alguna situación que te impide llevar tu día a día con normalidad. Por tanto, el miedo a ser juzgado y a ser etiquetado.

 

  • El temor a no crear un vínculo con el terapeuta ya que es con quien vas a compartir información íntima y personal, ciertamente se necesita un tiempo para crear ese círculo de confianza y esto no ocurre de una sesión a otra. Exponerse asusta y es algo muy común cuando se empieza la terapia porque está todo a flor de piel, parte de crear esa confianza surge de generar un entorno amable, compasivo y sincero, un entorno seguro en el que no haya juicios sino acompañamiento.

 

  • Planteamiento sobre la eficacia del tratamiento. En general, las personas quieren que se resuelva rápidamente el tratamiento ya que pueden llegar a terapia con un sentimiento de desesperación, soledad, incomprensión, desilusión e incertidumbre muy grande. Lo que se debe hacer en estos casos es tender la mano a la persona, mostrando confianza, respeto y darle a entender que es un proceso largo pero que si ambas partes ponen de su parte se irá resolviendo. De este modo, las dudas y miedos que están presentes se irán disolviendo.
  • El miedo a no avanzar, a quedarse estancado/a en el proceso. Cabe tener en cuenta que al ser un proceso habitualmente largo, pueden haber altibajos. La eficacia del tratamiento depende de varios factores, entre ellos, entorno (laboral, escolar,..), la familia, el terapeuta pero sobre todo el paciente. Es importante transmitir la idea de que las personas pasamos por diferentes momentos en nuestras vidas y que el esfuerzo que se haga no es en vano.

Todos estos miedos son habituales a la hora de iniciar procesos de terapia, un profesional respetuoso va a procurar aportar al encuentro un clima cálido y empático en el que puedas abrirte, y aunque tal vez el miedo y las dudas por iniciar estén presentes en ti, es un acto de cuidado personal seguir adelante con tu proyecto de mejora individual y transitar estos estados emocionales, incluso de la mano de un profesional. Estaremos encantados de escucharte